Reportajes

El Estado no pisa el acelerador de las apps sanitarias y se prepara para la nueva realidad estadística

El aumento de fallecidos y la falta de eficacia de los rastreadores posicionan de nuevo a las apps en el punto de mira en la lucha contra la pandemia. Con 3,7 millones de usuarios radar Covid sigue sin ser efectiva al no llegar al 60% de descargas globales y seguir un ritmo distinto en las CCAA

Suben los contagios mientras el Gobierno vuelve a mirar de reojo a las apps. Se trata de “antenas sanitarias” y son las únicas capaces de lograr un rastreo preciso y detallado de las interacciones al advertir al usuario si ha estado cerca de un infectado a menos de 2 metros y durante más de 15 minutos.  Su existencia es tan necesaria como polémica, pero sin una descarga masiva no es ni será efectiva. La app sigue un ritmo distinto en cada CCAA y se realizan pocas campañas institucionales dificultando su adopción de la herramienta tecnológica.

Alemania ya tiene 18 millones de descargas e Irlanda 8. En países como Singapur, China o Corea no dudaron en utilizarlas desde el minuto 1 de la pandemia. Las multinacionales tecnológicas apostaron por un modelo de descarga automática no voluntaria aprovechando el sistema operativo instalado en el 98% de terminales. En Europa Alemania, Italia, Letonia, Dinamarca, y la República Checa ya trabajan para interconectar sus apps, se trata de que trabajen en red y sean compatibles cuando un usuario viaja de un territorio a otro.

Con la app Radar Covid las autoridades entregan al diagnosticado un código alfanumérico que el usuario introduce en su móvil y que a su vez interactuará con otros terminales. Es importante descargarla aún y cuando eres negativo ya que su potencial es también es preventivo. Los usuarios deben validar su estado ya que la app no descarga ningún historial médico de manera automática y debe además tener activado el bluetooth. La alarma se produce solo entre quienes tienen la app instalada. España sigue ajeno a la cibervigilancia tecnológica afirma Francisco Canals, periodista y director del Observatorio. El complejo y lento despliegue de la app en las distintas CCAA actúa en detrimento de la cultura de la cibervigilancia sanitaria, mientras se impulsa una Ley de Teletrabajo o medidas tan duras como el confinamiento selectivo no se pisa el acelerador de la tecnología un aspecto vital en la lucha contra el Covid19.